Más que unos brazos, me recuerdan una mano pidiendo; una plegaria desgarrada, o una limosna cualquiera, no sé, pero me da la sensación de ser una mano suplicante antes que unos brazos acogedores. Serán cosas mías o el día, que hace que los ojos con que miramos las cosas varíen de cristal...
De todos modos encantada de pasar por tu balconcito para ver el mundo desde tu ángulo.
Un besote, solete.